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Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo del Amparo Fundada en 1989 |
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FOTO: MIGUEL ÁNGEL GARCÍA MORENO. |
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Austeridad penitencial de una zona de Cáceres, especialmente querida por todos los cacereños, camino del Santuario de la Virgen de la Montaña, patrona de la ciudad. Desde la ermita del Amparo (XVII), que es propiedad de la Cofradía de la Soledad y Santo Entierro, ubicada entre las tituladas del Calvario (XVI) y la de S. Marquino (XVI), sale en procesión la imagen del siglo XVII de autor anónimo. Dándose la particularidad de conservarse únicamente la cabeza, que fue acomodada posteriormente al cuerpo de otra imagen, de origen y procedencia desconocida, siendo instalada en aquella ermita el 3 de abril de 1672, por expresa decisión del gran mecenas cacerense D. Diego Durán de Figueroa, el Domingo de Lázaro de aquel año. Dejando escrito su firme propósito que todos sus cuidados dependieran de la Ilustre y Real Cofradía de la Soledad. Diciéndose la primera misa el 9 de abril de 1675, por D. Francisco Noriaga, Vicario de esta villa. Esta cofradía fue fundada en el mes de diciembre de 1989, habiendo observado el deplorable estado de conservación en el que se encontraba tanto la ermita como la propia imagen, habiéndose iniciado los trámites el 7 de julio de 1989 y realiza su desfile penitencial con un largo y original recorrido, adentrándose en la ciudad monumental, después de recorrer la cacereñísima Calle de los Caleros, por la empinada cuesta que transcurre desde Santiago a la denominada Puerta del Socorro. Una multitud silenciosa va acompañando al Señor del Amparo, cuyo paso va adornado con sencillas flores silvestres, llevando una escolta de honor que forma la Policía Local, nombrada hermana de honor de la cofradía penitencial. Siendo una de sus muchas particularidades, la realización de su procesión sin ningún acompañamiento musical, únicamente los golpes de un timbal destemplado. Tanto la ermita como la propia imagen del Señor del Amparo, han sido restauradas en la década de los años noventa. Cada año, son miles los espectadores que se concentran en las inmediaciones de Fuente del Concejo, para contemplar cómo desciende de su ermita tan extraordinaria procesión penitencial. La llegada a la Plaza de Santa María, o la subida silenciosa por los Adarves hasta la Plazuela de San Mateo, son escenas únicas y llenas de un gran recogimiento y devoción, que hace que los devotos se emocionen.
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