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La Muy Solemne, Venerable y Pontificia Cofradía Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús

Fundada en 1490

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FOTO: JUAN JOSÉ JIMÉNEZ CASTELA.

PASOS

 

Se constituye el 3 de Mayo de 1490 como Cofradía devocional y de culto, realizando distintos actos públicos en honor de su imagen. Destacando en particular las obras de caridad y una procesión claustral en la Festividad de la Invención de la Cruz de cada año, el 3 de mayo.

Casi al mismo tiempo que se crea comienzan a causar alta en ella infinidad de cacerenses de todas las clases sociales, tanto hombres como mujeres, y su patrimonio tanto mueble como inmueble inmediatamente alcanza una notable importancia.

Ofrecen especial devoción y culto a la imagen de un Cristo Crucificado del siglo XIV, de tamaño natural y autor anónimo, traído de Centro Europa y que en la actualidad está expuesto al culto en la Capilla de los Blázquez o del Indiano de la Santa Iglesia Concatedral de Santa María la Mayor.

En el año 1611obtiene Bula Pontificia por el papa Paulo V.

El 27 de agosto de 1714, Indulgencias plenarias a las ánimas de los difuntos, por el Papa Clemente XI.

El 22 de enero de 1727, Benedicto XIII otorgó Bula Pontificia a los cofrades y devotos de esta imagen.

Por acuerdo de su Cabildo en sesión celebrada el 5 de noviembre de 1727, se establecen como fiestas de esta Cofradía: El día de San Jorge, el de San José, de San Juan Bautista y el de San Pedro de Alcántara, lo que es ratificado por el Prelado de la Diócesis (D. Sancho A. Velunza y Corcuera).

Entre los siglos XV, XVI, XVII y XVIII la imagen del Crucificado es restaurada parcialmente o en su totalidad al menos media docena de veces, aunque no siempre por especialistas. Dado el mal estado de la cruz, en el siglo XVIII se le coloca la actual que es la segunda, traída expresamente de Salamanca.

A lo largo de los siglos anteriormente relacionados, sale en procesión nuestra cofradía una veintena de ocasiones, con carácter extraordinaria, ello para pedir lluvia para la ciudad o para evitar epidemias que atacan a la población, además de peligros bélicos.

En capítulo general celebrado el 1 de agosto de 1651, siendo Mayordomo Francisco Martín Madmuelo, a propuesta suya, es aprobado por unanimidad que la mujer participe de manera activa en todos los acontecimientos de la cofradía. Dándose no obstante una cierta diferencia entre las esposas o hijas de cofrades, y las que no lo son.

En la segunda mitad del siglo XVII el pintor Mateo Urones realizó varios trabajos en la imagen del Cristo de Santa María, en especial sobre sus dedos de manos y pies.

Desgraciadamente durante el siglo XIX toda una serie de acontecimientos tanto políticos como militares, precipitaron la desaparición de toda la actividad pública de esta hermandad, limitándose exclusivamente a una serie de reuniones realizadas la mayoría de las veces en los domicilios de los cofrades y devotos que quedaban vivos.

En las primeras décadas del siglo XX (años diez, veinte y treinta) la cofradía como tal no existía, pero la integridad de la propia imagen era propiedad del Obispado de la Diócesis, así en los años inmediatamente después a la Guerra Civil Española fue trasladado el Crucificado a Salamanca para su restauración, bajo el auspicio de D. Elías Serradilla y D. Miguel Muñoz de San Pedro. En la década de los cincuenta fue restaurada por insigne artista cacereño Eulogio Blasco López (1890 – 1960)

Tendrían que pasar muchos años, y el consiguiente olvido, hasta que en 1985, de una manera meramente accidental, el actual Alcalde – Mayordomo se fijó en tan impresionante talla, investigó sobre su origen y solicitó al Excmo. Sr. D. Jesús Domínguez Gómez la debida autorización para rehabilitar dicha cofradía, pero en esta nueva ocasión como penitencial.

De esta manera y desde la Semana Santa del año 1986 está procesionando el miércoles santo a las 24 horas, bajo el título popular de Cofradía del Cristo Negro, por la tonalidad de dicha imagen.

La espectacularidad alcanzada por esta hermandad de penitencia y disciplina está justificada por la austeridad de todos sus actos, así como las características físicas de la misma y la propia imagen.

En la cripta que se observa a los pies del Cristo están enterrados los siguientes Prelados:

Obispo nº 50.- Fray Juan V Ortega (1479 – 1485)
Obispo nº 79.- Diego VI López de la Vega (1658 – 1659)
Obispo nº 89.- Miguel Pérez de Lara (1704 – 1709)

El 26 de Octubre de 1990, era enterrado a los pies del Cristo Negro uno de los grandes devotos de tan impresionante imagen, el que fue en vida Obispo de la Diócesis Monseñor D. Jesús Domínguez Gómez.